Sin fronteras para la creatividad

Juan Campodónico, músico y productor uruguayo, transmitió sus experiencias e ideales en cuanto a la innovación tecnológica en el mundo de la música. Recordá su charla en Smart Talent Day.


 

“La música fue de las primeras cosas que estudié realmente con ganas. Me compré una guitarra muy chiquito y tuve muchísima pasión por la música. De a poco se fue desarrollando, se fue volviendo una carrera.” Así comenzó su charla Juan Campodónico, músico y productor que ha trabajado con artistas como El Cuarteto de Nos, No Te Va Gustar y Jorge Drexler.

En cierto momento empezó a pensar en la música como un instrumento de trabajo y quiso saber todo: tocar, componer, fundamentos de teoría, programar música en computadoras. Aprendió cómo se produce, cómo se graba. “Tomé consciencia muy rápidamente de que la música de casi todo el siglo XX la recibimos a través de parlantes. Está pasada a un medio eléctrico. Entonces quise saber cómo se controla, cómo es el estudio de grabación. Me fui metiendo cada vez más en querer saber todo lo que podía afectar a la música”, contó.

“Fue un gran amor y descubrimiento del poder que tiene”, prosiguió. “Me apasionó muchísimo, y cuando tenía 20 años lo único que quería era ver cómo hacer de eso una carrera: cómo convierto esto en mi vida profesional. En aquel momento -mitad de los 90- el mundo de la música era bastante reducido. Era un momento de depresión post-dictadura, que no era fácil.”

Su primer proyecto musical serio fue el Peyote Asesino, una banda que fue vista como rupturista porque salió con algo totalmente diferente a lo que era la música en Uruguay en ese momento. Sostiene que El Peyote fue un gran laboratorio para ellos, ya que tuvieron que aprender todo muy de golpe. “Fue una experiencia muy rica en aprendizaje pero también nos dimos un palo terrible, porque a los cuatro años estábamos todos peleados y separados”, reveló el músico.

Su papá era director del teatro El Galpón y su mamá actriz, pero ambos part time. Durante el día tenían un trabajo normal y de noche hacían teatro y actividades artísticas. Luego emigraron a México, empujados por la situación política de la época de la dictadura. “Allá mis viejos desarrollaron una actividad profesional 100% en el mundo artístico. Crecí viendo a la familia trabajar en el mundo del arte muy profesionalmente. Entonces esa fue una gran influencia”, agregó Campodónico.

El producto como carta de presentación

“Una conclusión que he sacado a lo largo de los años es que, cuando lo que estás haciendo es muy sólido, tiene muchísima calidad, está muy pulido, tiene mucho puesto, el propio producto abre las puertas”, sostuvo. “El mundo está esperando por cosas buenas. Es muy difícil cuando tenés algo que hace agua, por más que tengas todos los contactos para hacer el management.”

En su opinión, cuando algo está en el momento adecuado con la energía adecuada, las puertas se abren fácilmente. Eso les pasó con el Peyote. Gustavo Santaolalla -productor argentino- les introdujo una serie de elementos a tener en cuenta: “Cuando estás haciendo algo desde el sur, no perder la identidad. Ni el Peyote ni Bajofondo -agrupación de tango electrónico- hubieran salido si fueran iguales a los Rolling Stones o a un modelo que en otros lados ya está establecido. Nos inculcó una avidez por la búsqueda de la originalidad, sobre quién sos y qué tenés para decir que sos único. Y una vez que trabajás sobre este valor, viene la disciplina en el trabajo. 80% trabajo, 20% inspiración. El trabajo y la disciplina, pero sobre una construcción que tiene que ver contigo, con tu propia voz interior”, transmitió Juan a los jóvenes presentes.

Lo innovador como habitual

En su manera de concebir lo que hace, siempre tiene un gran valor la innovación. “De repente no sos el que hace el mejor negocio del mundo porque el foco está en cómo llegás a un lugar nuevo y cómo generás una nueva realidad, pero para mí eso tiene un valor que transciende lo económico”, resaltó. “Afecta todo el proceso y lo hace mucho más interesante. Siempre digo que cada disco en el que trabajé en producción para mí fue una experiencia, no un trabajo. Siempre tuve que descubrir un artista, entenderlo. Es un proceso de investigación del que saco un resultado y también un aprendizaje.”

Para él, la revolución digital de la que estamos siendo parte recién se está empezando a expresar. “En cuanto a la música, el primer efecto que tuvo la revolución digital fue la accesibilidad, la posibilidad de producir desde una laptop. Al comienzo uno se enamora de la tecnología rápidamente, pero también es la era que nos tocó vivir y tenemos que ser muy críticos, porque muchas cosas que se definen ahora van a ser nuestro hábitat. En el mundo real se discute todo y en el mundo digital a veces estamos recibiendo las reglas de juego del ganador de turno. Quizás haya que desarrollar un espíritu crítico mayor y tomarse más en serio el mundo digital”, reflexionó.

De Uruguay al mundo

“El fenómeno que se da ahora en Uruguay tiene que ver con una innovación en los procesos de producción, por algo está saliendo un montón de música de Uruguay hacia afuera. Es muy competitiva y llama muchísimo la atención. Son nuevas generaciones que ya vienen con un software distinto, con una manera de trabajar, con un montón de experiencia previa de las generaciones anteriores”, expresó el productor.

“Una vez Gustavo Santaolalla me dijo ‘la vida es una sucesión de problemas y sus correspondientes soluciones’. Yo recomendaría hacer lo que uno tiene que hacer porque tarde o temprano, si uno lo hace con mucha profundidad, eso se va a organizar de manera que lo puedas integrar en tu propia vida”, dijo.

A veces el desviarse de los objetivos puede terminar en algo peor, algo que les advirtió Santaolalla en aquel primer momento con el Peyote Asesino: “Aparte de trabajar tu identidad hay que perseverar la idea y no distraerte tanto, porque es difícil después volver a lo que querías hacer. En un momento te abriste, te fuiste hacia una cosa que no querías hacer -de repente por una situación económica- y después volver es bastante complicado”, finalizó diciendo Campodónico.

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