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Lo que aprendí del Punta Tech 2017

El evento es mejor cada año. Este verano me hizo reflexionar sobre la sabiduría que la industria de la tecnología ha generado y que tenemos la obligación de trasmitir a otros. Por eso, este artículo.


Por: Inés Martínez

Estoy en una edad en la que mis amigos están pensando a qué colegio mandar a sus hijos. Al ser un bicho raro que trabajó en RRHH, selección de personal y ahora tecnología, familiares y amigos de mis padres me piden que aconseje a sus hijos adolescentes sobre qué estudiar y cómo buscar trabajo. La verdad es que en los últimos 4 o 5 años, desde que trabajo en tecnología, he aprendido más sobre qué hace a la gente feliz y exitosa, que en los años que trabajé en RRHH. Hay en el sector, un conocimiento sobre cómo hacer las cosas para que funcionen y sobrevivan a los cambios, que me gustaría ver llegar a otros sectores.

Una de las exposiciones principales del Punta Tech* de este año, me lo volvió a demostrar. Marvin Liao, referente de Silicon Valley y socio de en el fondo de inversión “500 startups”, no fue a hablar de tecnología, sino de lo que la gente de tecnología sabe, sobre cómo navegar los nuevos escenarios laborales.

1. Aprender = Ganar

No importa el lugar del mundo en que te encuentres, la educación formal ya no es suficiente. De lo mejor que nos ha dado internet, es que el conocimiento está totalmente democratizado. Hay decenas de plataformas que han hecho la formación continua extremadamente accesible. Quienes más oportunidades tienen (y quienes más ganan), son los que están continuamente aprendiendo.

Liao llegó a afirmar que si no te seguís formando, no existís. Gran verdad.

2. Tu red de conexiones es tu patrimonio

Para los más tímidos (como yo), esta es una verdad que genera mucha ansiedad. Siempre vas a poder hacer tanto como tu red de contactos te lo permita. Ya sea para buscar trabajo o abrir tu propio emprendimiento, tu red de conexiones va a ser lo que te de los recursos para desarrollar eso que querés.

Nunca fue tan fácil abrir un negocio y nunca fue tan fácil contactarse con esas empresas donde te gustaría estar trabajando. La gran diferencia entre quienes lo logran y los que no, está en lograr capitalizar esa red de contactos.

3. Encontrá tu nicho

En un mundo con tanta oferta, la especificidad es lo que te permite diferenciarte. Hay muchos lugares para ir a comer, y los restaurantes que tienen una carta inmensa pueden estar buenos para salir del paso. Pero los restaurantes que crean fanáticos, son aquellos que saben hacer poco y lo hacen excelentemente.

Es imposible dejar contento a todo el mundo, así que no tiene sentido intentar. Si haces algo muy general para tratar de llegar a todo el mundo, es probable que también le falles a todos. Concentrándote en una propuesta de valor y en un tipo de cliente, tenés muchas más chances. 1000 clientes leales, todo lo que se necesita.

4. Diversificá tus fuentes de ingresos

Puede sonar un poco triste, pero la época de concentrarse en un sólo trabajo de 9 a 6, ya fue. En tecnología son muy pocos los que tienen un sólo trabajo. Este es sin duda el punto donde la industria se diferencia más de otros sectores. Uno ve que a la gente de tecnología le encanta tener muchos proyectos a la vez, mientras que en otros sectores esto es cuestionado.

Hay artículos enteros dedicados a cómo la industria de la tecnología nos está fallando en este punto, ya que en lugar de liberarnos nos está obligando a estar siempre atentos buscando nuevas formas de ingresos. Cada vez hay menos empleos de calidad y la gente se ve obligada a tener múltiples empleos de baja calidad.

Este punto merece una reflexión aparte, pero hoy es una realidad y una necesidad. El empleo estable tiende a desaparecer, y la multiplicidad de ingresos es lo único que realmente puede darnos cierta seguridad económica.

5. Armá tu propio maletín de habilidades y herramientas

Si todos somos vendedores puerta a puerta, ¿qué hace que tu valija sea mejor que la del siguiente?

En la lucha constante por la diferenciación, la forma única en la que te presentes y combines tus habilidades te va a dar una ventaja. Te lo dice una psicóloga que trabaja en tecnología, diseñando software y asistentes virtuales.

6. Ser popular es más importante que ser experto

Tengo que admitir que cuando leí este título en la diapositiva, se me pusieron los pelos de punta. Pero después lo pensé y tiene razón.

Es imposible ser el tipo de experto que existía en el siglo 20. La información y el conocimiento crecen demasiado rápido. Si esperas a ser experto para empezar a hacer, hablar y hacerte notar, vas a llegar siempre tarde. De nuevo, la masificación hace que sea un esfuerzo necesario el estar continuamente pensando en como diferenciarse, en cómo ser popular. Esto hace que tengamos que dejar un poco de lado las rigurosidades que nos enseñaron otras generaciones y simplemente, nos tiremos al agua.

7. No soy un empresario, soy un negocio

Esta es la gran sabiduría que la gente de la industria tiene y que no compartimos demasiado con otros. Las personas que son trabajadores, sólo trabajadores (al estilo siglo XX), están en una posición de vulnerabilidad. La dependencia no es una seguridad, es una debilidad.

Quienes trabajamos en la industria (ya sea como dependientes, emprendedores o freelancers), nos hemos acostumbrado a pensar en nosotros mismos como productos que vendemos. Es esa visión de persona-negocio, la que te da la flexibilidad de adaptarte rápidamente a los cambios del mercado. Es esa visión la que te hace independiente de un plan de carrera fijado por una empresa o un empleador, y te convierte en un producto autónomo, capaz de evolucionar para adaptarse a lo que el mercado está demandando.

8. Ser grande es lento y tonto

Este es mi favorito, por lejos. Es el mensaje motivacional que Uruguay se tiene que repetir todos los días frente al espejo.

La verdad es que los países que más están innovando, en todos los campos, son países de medianos a chicos. Ser chico te da libertad y una rapidez para generar soluciones, que los grandes no pueden seguir.

Las empresas (y países) grandes, tienden a desaparecer porque las mismas estructuras que las hacen grandes, las vuelven obsoletas rápidamente.

Ser una comarca tiene sus ventajas, si nos sabemos mover rápido, si somos flexibles y permeables. La industria tecnológica uruguaya es un gran ejemplo de esto.

Fuente: https://medium.com/@maimarti

*Punta Tech fue apoyado por Uruguay XXI.