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En busca de la felicidad (laboral)

De la mano de los intereses y aspiraciones de los millennials, las empresas empiezan a desarrollar acciones para tener a su personal más contento; amplían beneficios y crean nuevo perfil gerencial.


Por: Diego Ferreira

Suena como el trabajo soñado. La plataforma de alquileres temporarios, Airbnb, les ofrece a sus colaboradores un amplio menú de alimentos y bebidas, la posibilidad de llevar a su mascota al trabajo, ejercitarse e incluso, les obsequia una prima anual de US$ 2.000 para que puedan viajar al destino de su elección en todo el mundo.

Detrás de estos beneficios están la filosofía y la estrategia de la empresa, alineadas con el ideal de felicidad de sus trabajadores.

«Nuestra misión es crear experiencias de trabajo memorables que cubran todos los aspectos acerca de cómo nos relacionamos con nuestros empleados: desde cómo los reclutamos y los desarrollamos, el ambiente laboral que creamos y las experiencias de voluntariado que les ofrecemos hasta la comida que compartimos», describió Mark Levy, Global Head of Employee Experience de Airbnb, según la revista Forbes.

Buena parte del éxito de la compañía —que logró el año pasado el primer lugar entre las mejores empresas para trabajar, según la plataforma Glassdoor— se debe a Levy, que se ha dedicado 100% a hacer que la experiencia de trabajar en Airbnb colme las expectativas de los jóvenes empleados.

Los millennials manejan un barómetro distinto al de sus padres y abuelos.

Mientras la Generación X y los babyboomers medían su nivel de realización laboral en función del salario y/o la posición en la escala jerárquica, los jóvenes que hoy están impulsando el mercado laboral se sienten satisfechos cuando su trabajo sirve a un propósito mayor, cuando pueden expresar su creatividad, intercambiar conocimientos con otros y al recibir inspiración de un líder ejemplar. Esa es la nueva concepción de la felicidad en el trabajo.

El recambio generacional o simplemente la convivencia de personas de edades y visiones distintas sobre el trabajo ha llevado a las empresas a tomar cartas en el asunto. La conclusión, cada vez más aceptada, es que cuanto más contentas están las personas, más producen y más ganas sienten de permanecer en la organización. El siguiente paso lógico que están dando las organizaciones es profesionalizar la gestión de la felicidad laboral; así están surgiendo roles como el de Levy en Airbnb o el del gerente de la felicidad.

En Uruguay ya asoma esa tendencia. Verónica Nieves asumió en agosto de 2015 como gerente de la felicidad en la cadena de restaurantes Camelia. «Las empresas hoy tienen que conocer exactamente a las personas con quienes trabajan. Entonces lo que tenemos como base es que el empleado que ingresa a Camelia tiene una serie de canales donde puede ser escuchado y a su vez comunicar sus sugerencias, ideas e inquietudes», explicó. Visitar los locales periódicamente para generar instancias con los colaboradores, los equipos y sus mandos medios, es parte del trabajo que realiza.

El concepto detrás del rol de gerente de la felicidad centrado en la gestión de las personas y el clima laboral se aleja de la visión clásica del jefe de RR.HH., que suele sumar tareas administrativas. «Yo primero converso con las personas y desde ahí tomo insumos para diseñar las prácticas, no al revés. Ese podría ser un cambio respecto al clásico gerente de RR.HH.», comparó Nieves.

Monitorear la experiencia de los empleados, acompañar a los responsables de equipos para fortalecer su rol como líderes, y revisar e implementar políticas de gestión acordes con la propuesta de valor definida por la empresa, son los ejes de la acción de este nuevo perfil gerencial.

Según describe Fedra Feola, country manager de Great Place To Work (GPTW), son roles que tienen la misión de «gestionar la emocionalidad, todo aquello que va más allá de lo que está en el contrato laboral» y «generar el entorno adecuado de condiciones para crear compromiso y bienestar a las personas».

Aunque el rol de gerente de la felicidad no se ha extendido en Uruguay todavía, las empresas están profundizando en el abordaje de estos temas, coinciden los expertos en RR.HH.

En cualquier caso, «es bastante incipiente el número de organizaciones que tienen un modelo de gestión o un objetivo estratégico vinculado a la felicidad», apuntó Gonzalo Icasuriaga, socio responsable de consultoría en estrategia y capital humano de CPA Ferrere. «Es más común encontrar beneficios para los empleados que se van sumando año a año, a veces a medida que los trabajadores van pidiendo sin un análisis más global», observó.

Fuente: El País

Foto: Shutterstock

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