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De la cancha a la vida

El conductor de la Selección Uruguaya sub 20, en su pasaje por la segunda edición del Smart Talent Day, nos contó sobre su carrera profesional, el proceso personal y sobre qué lo desafía hoy.


Fabián Coito es director técnico y fue futbolista. Su carrera le permitió ir por varios lugares del mundo -Sudamérica, México y Europa-, y sobre el final de la misma ya le iba quedando la idea de dedicarse a la dirección. También es estudiante de Ciencias Económicas, quedó a ocho materias de recibirse y afirma que es algo que no descarta por ser una cuestión muy personal. “Sobre todo cuando empiezan a pasar los años, empiezo a tener estas experiencias con los chiquilines, a conocer el mundo, a ver la importancia de la formación, de la capacitación, de todos los aspectos para sentirse uno más pleno”, explicó.

“Cuando comencé a entrenar lo hice bastante mal comparado a lo que lo hago hoy, sobre todo en las estrategias y en el estilo. Una de las claves fue estar observando, aprendiendo de cada compañero que tuve, de cada experiencia con los chiquilines. Cada vez le doy más importancia a la parte humana y lo he reforzado a través de la experiencia. El resultado en el deporte es relativo, en un campeonato hay diez equipos y gana uno solo. El éxito está dado en los objetivos que uno se haya planteado y en cómo haya hecho ese recorrido”, dijo el actual cabecilla de la Selección Uruguaya sub 20.

Lleva 12 años en el cargo y sostiene que, desde el punto de vista personal, es el mayor éxito que ha logrado al margen de torneos, experiencias, y de ayudar a muchos chicos a lograr sus objetivos. “Lo importante es estar hoy todavía, haber ido creciendo a lo largo de este camino, eso es ‘desafiar el talento’”, rescató.

Fabián se refirió a uno de los grandes aspectos que ataca este proyecto de la Selección Nacional: no desfasar la persona del futbolista. “Hay un futuro probable, no todos los que llegan hasta el Complejo Celeste van a ser jugadores de fútbol, entonces creo que es lo más honesto y transparente decirles ‘vayan creciendo porque un día capaz que el fútbol no es más’”.

“Es necesario que estén preparados para otro tipo de cosas como tener disciplina, conducta, respeto, confianza, creer en uno mismo, prepararse para seguir en otro lado”, prosiguió. “Como yo les digo siempre a ellos, mi tarea aparte de ir detectando los aspectos más importantes para la competencia es generar un buen clima para que cada uno pueda desarrollar al máximo ese potencial y ese talento, que por algo lo ha llevado a destacarse y llegar a la Selección”.

Coito citó un ejemplo que, en su opinión, le dejó un gran aprendizaje: el caso de Rodrigo Bentancur, actual jugador de la Juventus italiana. “Yo lo conocía muy poquito y lo convocamos para esta última sub 20. Él estaba jugando en Boca Juniros y me parecía difícil que lo prestaran, hasta que llega el día en que Boca le permite estar”, relató el entrenador.

“Entonces le dije que se tomara unos días porque recién había terminado el campeonato y me dijo que no, que salía enseguida para Montevideo. El entrenamiento era a las 10 de la mañana, faltando cinco minutos me llama y me dice ‘me perdí, estoy por Minas’. Pidió perdón. Cuando llegó noté que alguien lo estaba esperando en el auto, era su novia. Le dije que fuera al hotel, se instalaran tranquilos y venía al entrenamiento de la tarde. Se fue, y cuando estábamos en plena práctica ya estaba volviendo. ¿Qué quiero decir con esto? Que la humildad es clave en el éxito en esa persona”.

Afirma que en el fútbol es tan necesario el éxito como el fracaso. Uno para generar euforia, para vender, para titulares de prensa, y el otro para encontrar culpables de por qué no se pudo lograr eso que la gente quería. “Y el fracaso, al margen de que es un poco doloroso, enseña y es un motivo de crecimiento muy grande. Lo que nos deforma es muchas veces la euforia, el halago, y la semilla del fracaso germina muchas veces en pleno éxito. Hay que estar muy atentos cuando se han logrado cosas y entramos en esa zona de confort, pensando que eso que logré es para siempre. El éxito es circunstancial, totalmente circunstancial”, reflexionó.

“Cuando llegué a la Selección me planteé si podría trabajar allí o estaba reservado para otros. Esa situación que muchas veces englobamos bajo la palabra presión es un privilegio que nos da la vida. Es una oportunidad que tenemos para poder concretar y desafiarnos a nosotros mismos. Realmente para mí es un desafío todos los días ir al Complejo, colmar un poco la expectativa de los chiquilines, un día en lo futbolístico y un día en lo humano”.

Accedé a las charlas del Smart Talent Day aquí.