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Lo que aprendí del PuntaTech 2018

Parece que fue ayer que mi hermana me comentó sobre una reunión de gente de facultad que se juntaba a hablar de tecnología y contarse en qué estaban. En estos 10 años, PuntaTech se volvió el evento del verano para una industria que ha crecido a su lado y se ha vuelto protagonista en Uruguay y la región. Si bien cada evento guarda un mismo estilo, todos los años las presentaciones y las charlas informales están dominadas por los temas y las preocupaciones del momento. Esto es de lo que se habló y lo que aprendí del PuntaTech 2018.


Obsesionados con los datos

Todos estamos obsesionados con conseguir, sistematizar y guardar datos. Como mencionó Diego Oppenheimer, uno de los speakers del evento, comenzamos a guardar datos mucho antes de saber qué hacer con ellos. Esa intuición de que los datos iban a servir para tomar mejores decisiones en el futuro, se ha vuelto y seguirá siendo, una de las tendencias más fuertes de la industria.

Cómo ilustró otro de los speakers de la noche, Zachary Aron, espacios que pueden parecer tan artesanales como el deporte, están hoy en día guiados por datos. Desde el arquero, que utiliza grabaciones previas de su adversario para entrenar, la pelota que nos da información sobre la velocidad que adquiere y la fuerza de la patada, el jugador que patea, que está siendo monitoreado por sus entrenadores, hasta los espectadores que están registrando todo el evento de sus celulares, todo ese momento, ha sido impactado y moldeado por el estudio de información.

Una batalla contra lo impredecible

Pero sin importar cuantos datos analicemos, debemos ser conscientes que siempre habrá un porcentaje de azar y espontaneidad asociada a la creatividad humana. Nuestro esfuerzo por medir y entender nos da la posibilidad de predecir, pero quien es capaz de ejecutar rápido, incluyendo el margen de error, lleva la ventaja.

Como explicó Aharon Aharon, nadie puede realmente predecir cuál será la próxima ola de tendencias y aplicaciones en tecnología. Los fondos privados muestran dónde está su interés a través de sus inversiones, pero estas generalmente se encuentran asociadas a la rentabilidad que están viendo ahora o que proyectan para el mediano plazo. Son los gobiernos quienes deben trazar la visión y generar políticas que motiven la generación de tecnología para resolver grandes problemas.

El camino hacia lo que se viene, seguramente no será una línea recta, sino un ir y venir, plagado de errores y aprendizajes.


¿para dónde vamos?


La búsqueda del sentido

Algo que distingue al PuntaTech de otros eventos de tecnología, es que siempre uno o varios de sus oradores intenta reflexionar sobre el para qué de lo que hacemos. Lejos de ser un encuentro de nerds o fanáticos que sólo hablan de fierros y algoritmos, estos diez años han estado marcados por la reflexión de para qué estamos haciendo todo esto. Este año no fue la excepción.

Zachary Aron, al hablar de las principales tendencias de la industria, comenzó hablando de la inclusión social. Desarrollamos tecnología para resolver problemas más grandes y la inclusión social es el más grande de todos ellos. El poder llevar wifi a lugares remotos puede parecer algo superfluo, pero en un mundo hiper conectado, donde el acceso a la información significa educación, acceso a servicios y la posibilidad de contar tu historia y atraer atención sobre lo que te preocupa, me animo a argumentar que incluir a todos se vuelve un nuevo derecho humano.

Este año, los tres oradores coincidieron en la importancia de generar y aplicar tecnología para resolver los grandes problemas. Desde inteligencia artificial para avanzar a las industrias tradicionales, hasta medicina y agricultura personalizada, son los desafíos hacia los que vamos.

 

Zachary Aron. Llevamos wifi con drones

La era de la colaboración

La cantidad de información y el acceso a ella, nos da la posibilidad de elegir las conversaciones de las cuáles queremos formar parte. De la participación y exploración en estas conversaciones, que la tecnología vuelve globales, saldrán las nuevas ideas.

Pero como mencionó Diego Oppenheimer, las ideas no valen nada, la implementación es todo. El gran desafío sigue siendo poder armar un equipo -local y global-, que sepa como colaborar y ejecutar. Israel por ejemplo -según Aharon Aharon- tiene un poco más del 8% de su población dedicada a la industria. Suena a poco, pero en realidad es un porcentaje alto, cuando se lo compara con el resto del mundo. Esto ya lo sabíamos: precisamos más gente en tecnología.

Más gente para colaborar y explorar. Es interesante ver cómo tecnologías como la realidad virtual, que pueden en principio ser pensadas sólo para juegos y entretenimiento, están potenciando nuestra capacidad de conectarnos, colaborar y explorar soluciones más allá de las fronteras reales. Lejos de pensar en un futuro distópico de aislamiento, la invitación es abrirse a nueva forma de encontrarnos para resolver lo que realmente importa.

Fuene: Medium by Inés Martínez