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"En lugar de enfrentarnos a las máquinas, debemos trabajar con ellas"

Sebastián Bortnik, especialista argentino en tecnología y seguridad informática, fundador de la ONG Argentina Cibersegura e investigador en Onapsis, habló sobre el futuro del trabajo y la tecnología en Smart Talent Day.


“Hoy les vengo a hablar un poco del pasado, un poco del presente y, espero, un poco más del futuro. Elegí hacerlo a través de mi historia personal y puntualmente desde el campo en el cual trabajo, la seguridad informática”, dijo Bortnik al presentarse frente al auditorio.

El argentino contó que, en un congreso al que asistió, los investigadores presentes demostraron que a través de internet se podían conectar al sistema multimedia de un auto y no solamente para subir o bajar el volumen o cambiar una canción, sino que podían saltar a todo el sistema informático logrando, entre otras cosas, hacer que el auto se detenga o se desvíe. “Todo esto ya está pasando, ya funciona. En poco más de diez años pasamos de intentar proteger computadoras a proteger celulares, tablets, Smart TVs, autos”, apuntó.

Sebastián sostuvo que hay tres premisas básicas para entender los ataques informáticos:

  • Si un dispositivo tiene software se lo puede atacar
  • Si ese dispositivo tiene conectividad, puede ser inalámbrica pero aún más si es internet, es más probable que lo ataquen
  • Si hay dinero de por medio es aún más probable que lo ataquen

En su opinión, si vemos la evolución que tuvieron los ataques informáticos en los últimos diez años y sabemos cuáles son las premisas, podemos pensar cuáles van a ser los ataques del futuro. “Por ejemplo, no sería descabellado pensar en ataques a nuestro cuerpo. Hay muchas tecnologías que se están empezando a incorporar directamente a nuestro cuerpo, por ejemplo los páncreas artificiales. También se está trabajando en todo lo que es biotecnología, en prótesis robóticas que están conectadas al cerebro. Ya hemos visto videos de personas que pueden mover sus prótesis robótocas dándoles instrucciones con la cabeza, y se está trabajando para que eso sea de ida y vuelta. Hace falta nomás que algún genio los conecte inalámbricamente para que podamos darle instrucciones a un brazo robótico de, por ejemplo, pegarle a otra persona en el mejor de los casos”, explicó el especialista.

“Como podrán ver, la decisión que tomé hace unos años de proteger computadoras cambió un poquito”, continuó. “No sé si estos ataques informáticos van a ocurrir exactamente como me los imaginé. Lo cierto es que en los próximos 15 años van a aparecer muchos más ataques de los que aparecieron en los últimos 15, y yo ni siquiera me los había imaginado. Esto me lleva a pensar un poco en lo que nos tiene hoy acá: el trabajo, la carrera profesional y muchas de las cosas que decían anteriormente”.

“Hay un sitio que me gusta mucho que se llama ‘Will Robots Take My Job?’, que hace un análisis –no sé cuán preciso es- pero vos entrás, ponés tu profesión y te dice cuán probable es que tu trabajo sea automatizado y reemplazado por un robot”, contó Sebastián. “Hay situaciones bastante complejas, como los asistentes de vestuario que tienen 61% de posibilidades de ser reemplazados por un robot, y por supuesto hay casos extremos. Por ejemplo los cajeros, el 97% van a desaparecer más tarde o más temprano. McDonald’s el mes pasado reemplazó como 25 mil cajeros con máquinas”.

“Nuestros trabajos son dos: por un lado elegir y pensar en las carreras del futuro y en segundo lugar desarrollar habilidades. La habilidad más importante que vamos a tener en el futuro es la de desarrollar nuevas habilidades. Durante muchos años la humanidad se ocupó de generar cada vez más empleo, y hoy estamos en un lugar en el que hay que ser muy ingenuo para pensar que no vamos a poder generar cada vez más empleo y que van a haber cada vez menos puestos.  Pero cuando uno escucha todo esto se asusta un poco, ¿no? Y parece que las máquinas vienen a dominarnos, que uno le tiene miedo a las máquinas, y yo creo que no es tan así”.

Sebastián cerró la charla contando la historia del ruso Garri Kaspárov, el mejor ajedrecista que tuvo la humanidad. Hizo referencia a la tapa de la revista Newsweek de 1997, cuando Kaspárov estaba por enfrentarse a Deep Blue, la máquina desarrollada por IBM que desafió al mejor ajedrecista del mundo. “Ya en ese momento, año 97, la tapa titulaba ‘el último cerebro de pie’. El último, o sea nuestros cerebros ya no contaban. El último cerebro de pie en la guerra contra las máquinas era Kaspárov, que perdió. Pero él fue parte de una movida muy simbólica y que nos enseña mucho, que se llamó Advanced Chess. En lugar de pensar tanto tiempo en cómo hacer para que un humano le gane a la máquina, crearon un tipo de ajedrez en el que juegan un humano con una máquina contra otro humano con otra máquina. En lugar de enfrentarnos a las máquinas, debemos trabajar con ellas”, reflexionó finalmente Bortnik.

Accedé a las charlas del Smart Talent Day aquí.