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¿Contratar por actitud o por habilidades técnicas?

Mujer flexionando los brazos en gesto de actitud“Yo contrato por actitud y entreno para las habilidades técnicas”. Esta frase, que pronunció el dueño de un prestigioso hotel de Chile (y que aparece en el libro Desconectados), es una invitación a reflexionar sobre la verdadera importancia de eso que llamamos las habilidades blandas o socioemocionales. Aspectos como la puntualidad, tener una buena actitud, saber trabajar en equipo o estar siempre dispuesto a aprender, de acuerdo con la afirmación de este empresario, pueden ser decisivos a la hora de encontrar un nuevo trabajo. ¿De verdad las habilidades blandas pueden ser más relevantes en un proceso de selección que, por ejemplo, el conocimiento sobre una herramienta o un programa informático?

Si bien las habilidades técnicas han centrado tradicionalmente los esfuerzos del sistema educativo, el cuidado de las habilidades blandas se está convirtiendo en algo imperativo en los países de América Latina y el Caribe. Así lo demandan los empleadores: en Desconectados, por ejemplo, los empresarios de Argentina, Brasil y Chile valoraban más las habilidades socioemocionales que el conocimiento general o específico de la industria.

Ante las máquinas, menos habilidades técnicas y más habilidades blandas

El avance imparable de la automatización, como parte de eso que conocemos como la Cuarta Revolución Industrial, nos invita a pensar que la importancia de las habilidades blandas crecerá todavía más a futuro. La llegada de las máquinas, que ya está impactando a muchos trabajadores en los países más avanzados, no alcanzará tanto a aquellas ocupaciones en las que el talento humano es más importante. Como comentamos en este Facebook Live sobre el futuro del trabajo, allí donde el factor humano es indispensable (por ejemplo, en el cuidado de ancianos o de niños) será más difícil que acabe interponiéndose un robot.

Cómo preparar a nuestros jóvenes

Ante este nuevo mercado laboral, en el que las habilidades blandas van a ser cada vez más relevantes, ¿cómo podemos preparar mejor a los futuros trabajadores? Es necesario, en primer lugar, que los sistemas educativos y de formación para el trabajo se guíen por las necesidades del sector productivo. Aquello que demandan los empresarios debe tenerse en cuenta para que los jóvenes, desde la etapa educativa, cuenten con preparación buena y relevante, que les permita dar después el salto al mercado laboral sin tantas dificultades. Por ello, si las habilidades socioemocionales están ganando peso entre los criterios que los empresarios siguen al contratar nuevos empleados, es lógico que también en la etapa formativa se les dé mayor relevancia.

En el futuro, si las máquinas (como ya empieza a vislumbrarse) reemplazan los trabajos más mecánicos y rutinarios, es posible que la frase “yo contrato por actitud y entreno para las habilidades técnicas” sea mucho más habitual entre los empresarios de la región. Las habilidades blandas también se entrenan. ¿Por qué no invertir en ellas desde el comienzo y a lo largo de la vida?

Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo