Ambiente para los negocios

Uruguay es un país con fuerte respeto por las reglas de juego y los fundamentos esenciales de la actividad económica. Por eso, se ubica en los primeros lugares de América Latina en los principales rankings que relevan aspectos de estabilidad política y solidez democrática.

En Uruguay no hay diferencias en el tratamiento al capital nacional y al capital extranjero y los incentivos a la promoción de la inversión están disponibles para ambos. Tampoco hay límites para la dotación de capital extranjero en las empresas. En ciertos sectores de actividad, en virtud de la regulación especial del Estado, el inversor extranjero puede llevar a cabo las actividades bajo un régimen de concesión de obras públicas o bajo el nuevo régimen de Participación Público-Privada (PPP).

El sistema tributario también es neutral con respecto a la inversión extranjera y no es necesario contar con registro ni autorización previa para realizar una inversión, con excepción de la autorización ambiental. Asimismo, la legislación vigente contempla expresamente la existencia del secreto bancario y tributario. No existen limitaciones a la transferencia de ganancias o la repatriación de capitales, ni se requieren permisos previos de las autoridades. El mercado de cambios es libre, sin limitaciones para la compra o venta de moneda extranjera, y las inversiones pueden efectuarse en cualquier moneda.

No existe ningún tipo de limitación para la contratación de personal extranjero (con excepción de las Zonas Francas, en las que no puede superar a 25% de la plantilla). A su vez, las políticas favorables hacia la inversión extranjera se traducen en estímulos a la inmigración de extranjeros, así como de ciudadanos uruguayos que hubieran residido en el exterior.

El país ostenta desde hace años una fuerte estabilidad política y social, respaldada en una democracia consolidada y fuerte seguridad jurídica. Esta institucionalidad consolidada, el profundo respeto por la democracia y la baja corrupción que ostenta el país, le han permitido ubicarse primero en el Índice de Democracia que elabora The Economist Intelligence Unit (2013) y en el Índice de Percepción de la Corrupción que elabora Transparencia Internacional (2013) respecto a otros países de América Latina. También Uruguay es reconocido a nivel internacional por su fuerte tradición de respeto a la propiedad intelectual, ya que cuenta con una normativa acorde a los estándares de la Unión Europea.

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